El Sanse Complutense vuelve a tener un equipo Campeón de Liga

El equipo de Hockey femenino de San Sebastián de los Reyes, Sanse Complutense, se proclama Campeón de la Liga Iberdrola en el Club de Campo Villa de Madrid

Un domingo ideal consiste en que llegue la primavera y el sol pegue de pleno… Consiste también en que muchas familias aprovechen la mañana para dar un paseo por su rincón favorito y que los menores monten en bicicleta, jueguen al balón o en los columpios. Y si todo va bien, habrá una comida familiar que se extenderá hasta bien entrada la tarde.

Se escuchará un enésimo consejo de abuela, expresado desde el amor maternal y la experiencia. En algún rincón, un abuelo volverá a ser niño cuando juegue con sus nietos, y no tendrá que pedir licencia ni disculpa por hacerlo así. Porque eso es lo que hace la gente común… La gente que exprime el descanso dominical después de algunas tareas domésticas y antes de que el lunes diga que toca volver a la dura realidad del trabajo.

Pero hay mucha diferencia para cualquier veintena larga de chicas jóvenes que compita en una liga nacional, sea del deporte que sea. Y en Sanse hay un grupo de chicas que este fin de semana ha decidido cambiar el guion a ese domingo ideal para convertirlo en un sueño, una locura, un idilio del que va a costar despertarse…

Porque hay otras clases de domingo, los que estas chicas llevan marcados en rojo en su calendario tras una temporada cociendo a fuego lento sus ilusiones. Domingos viajando en furgoneta, autobús, coches o lo que toque ese fin de semana. Y ésta es la realidad… Porque aquí no hay contratos millonarios ni una estructura forjada con petrodólares.

apoyo institucional por parte de un Ayuntamiento, una Universidad y esfuerzo de algunos Patrocinadores

Hay un apoyo institucional por parte de un ayuntamiento, una universidad, y el esfuerzo de algunos patrocinadores que, si no fuera por ellos, no habría ni camisetas de juego. Pero por encima de todo, hay unas chicas normales en su día a día, excepcionales en su sacrificio y aliento cuando se visten con esas camisetas. Chicas que han tenido que estudiar incluso dentro de la furgoneta, en la carretera. Algunas han acabado sus estudios y puede que ya trabajen. Otras tienen que sacrificar su participación deportiva al final de este tobogán llamado incorporación laboral.

No vamos a negar que también las hay que tiran la toalla porque la mente es frágil o el cuerpo sufre demasiado. No todas están hechas de la misma pasta, es comprensible. Después de todo, la exigencia es rendir al más alto nivel deportivo, sin los medios de otros deportes más conocidos. Existe la gasolina de la ilusión, el compañerismo, levantarse unas a otras, la tradición familiar… Por eso, el Sanse Complutense vuelve a ser campeón de Liga Iberdrola seis años después.

El escenario y el oponente vuelven a ser el mismo que seis años atrás: Club de Campo Villa de Madrid; un equipo de palmarés abultado que, en este caso, se ha visto superado por algunos factores con los que es imposible luchar. Y es que hay ocasiones en las que contemplas la cara de una deportista y ves que algo importante va a ocurrir ese día.

hoy vais a ser campeonas

Hay cierta expresión en su mirada por la que dices: «hoy vais a ser campeonas…». Porque en la mañana de un domingo en el que tu equipo juega una final, te levantas, y aunque no puedas acudir al partido porque te encargas de otras funciones, tienes la suerte de ver a esa veintena larga de chicas, concentradas en Somontes, partiendo a las instalaciones donde van a dejarse la piel.

Se te ponen los pelos de punta pensando en las posibilidades, las animas y las dices que sus rivales también son humanas, que desfallecerán en algún momento. Y esto es así, no hay más misterio… Hay domingos en los que la varita se posa encima de quien ha puesto más ilusiones durante todo el año. Pero la magia nunca te encuentra si no le pones trabajo, dedicación, entrega y sacrificio.

En el campo de juego, en el escenario donde no se regala nada al rival porque se trata de una final… La familia del Sanse Complutense anima con todo lo que tiene. Los jugadores y jugadoras de todas las categorías están allí apoyando con la camiseta roja como una unidad, en la grada del eterno rival. Son las mismas personas que se dejan la piel en otros partidos, las que comparten esas sensaciones si hay una carrera por la banda o una internada en el área. No es exagerado decir que se dilatan las pupilas y se seca la boca cuando tu equipo tiene la posibilidad de ser campeón de Liga.

el Hockey está en los genes y en la sangre

El Hockey está macerado en una resina que sólo la entienden quienes llevan años en esto. Está en los genes, está en la sangre… En esa grada puedes ver a uno o dos padres que han disputado JJ.OO. Hoy apoyan a su familia o conocidos, aunque el lunes seguirán siendo personas accesibles.

Algunas de las jugadoras que están sobre el terreno de juego también son Olímpicas, además de entrenadoras, hijas, hermanas, amigas o novias de alguien que está en la grada. En la banda puedes ver parte del staff que acompaña al equipo durante toda la temporada, cuyo trabajo es igual de descomunal. Horas de vídeo, entrenos, fisioterapia, conducir, gestionar, alentar…

Y a pocos kilómetros, la madre de una de esas jugadoras está trabajando en la cafetería de otras instalaciones deportivas. Un ojo lo tiene en los pedidos y otro en la pantalla, donde están retransmitiendo el partido gracias a la generosidad de algunos medios. El corazón de una madre es elástico y da de sí tanto como para atender educadamente a un cliente mientras contiene la emoción de una ronda decisiva de shootouts que decidirá al equipo campeón.

Otros jugadores del Sanse Complutense, mejor decir… chavales que compiten en categoría infantil para ir a un Campeonato de España, ven las imágenes con una emoción distinta, casi inocente. No son conscientes aún del esfuerzo que supone llegar hasta un partido como el que están viendo en pantalla. Sin embargo, se preguntan si algún día les tocará a ellos igualar esa barbaridad.

Cuando el partido acaba con la victoria del Sanse Complutense se desata una oleada de locura, tanto allí, en el terreno de juego y la grada, como en la cafetería de Somontes. Porque somos Campeonas de Liga Iberdrola… En la pantalla puedes ver a compañeros del club y sus familias invadiendo el campo para abrazar a nuestras jugadoras. Porque son nuestras, son de tod@s… Y puedes ver muchas lágrimas, porque ni ellas mismas se lo creen, pero lo sabían: que este año tocaba; este año sí. Puedes ver la emoción de esa madre en la cafetería porque ya tiene una hija campeona de Liga.

no queremos despertarnos del sueño

Es el justo desenlace al apoyo que otorga su familia durante muchos meses, sobre todo durante el largo invierno, partido tras partido. Existe una expresión argentina para designar este tipo de apoyo que se da dentro una familia y es preciosa: «bancar». Pues bien, quien suscribe estas palabras cree que este año tod@s hemos «bancado» desde dentro a esta veintena larga de chicas que ahora son Campeonas de Liga. Y estamos orgullosos de ellas, porque no queremos despertarnos del sueño que han compartido con todas las familias, soci@s, staff y jugadores que componen el Club de Hockey Sanse Complutense.

Crónica: Alberto Cardador

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