Beneficios del deporte en adolescentes

Beneficios del deporte en adolescentes

Sábado, siete de la mañana. Suena el despertador, otro partido más lejos de casa, “otro madrugón” que interrumpe el poco descanso que los trabajos nos suelen conceder. Por si fuera poco, le cuesta levantarse, pero desayuna y empieza a entrar en “modo competición” cuando se acerca a la cancha…

Estoy convencida de que tú, querido lector, también te habrás hecho la siguiente pregunta; ¿por qué merece la pena llevarlos a cada entrenamiento, por qué seguir madrugando para cada partido?

Espero que al final de este breve artículo te convenzas de la respuesta.

El deporte presenta efectos positivos y genera beneficios en diferentes esferas de nuestras vidas (fisiológica, social, emocional, conductual…). Por todos es sabido que favorece la liberación de las hormonas que, a su vez, se encargan de regular el apetito o la conciliación del sueño, además de reducir el estrés, ansiedad o emociones negativas.

La práctica regulada de ejercicio físico ayuda a que nuestros hijos asuman hábitos saludables como estilo de vida, además de aceptar reglas, desarrollar un carácter más disciplinado y cooperar, no únicamente competir.

La actividad física previene futuras enfermedades, pero sobre todo facilita que, en esta etapa evolutiva, caracterizada por emociones que llevan a reacciones desproporcionadas (“famosa rebeldía adolescente”), sean capaces de canalizar sus sentimientos, reconduciendo un día cargado de trabajo o malestar, en positivo.

Como psicóloga clínica, en las sesiones escucho atentamente verbalizaciones como “menos mal que ayer fui al gimnasio, sabía que antes de los exámenes necesitaba desfogar, como en vóley no me lo paso en ningún sitio, comparto afición con gente que piensa parecido y me siento mejor”.

Si todavía no te has convencido, me gustaría que dedicaras los próximos minutos a desgranar cada efecto positivo en las esferas vitales que todos desempeñamos, pero teniendo en cuenta que un adolescente las vive “multiplicadas”.

Emocional. Somos lo que…Sentimos

La adolescencia se asocia a la emisión de respuestas desproporcionadas, resistencia a la autoridad y un pensamiento crítico tendente al desafío.

La probabilidad de que nuestros chicos respondan de una manera más regulada aumenta cuando se han divertido en sus entrenamientos o prácticas deportivas, además de que sus endorfinas (recordemos sustancia clave reconocida como “las hormonas de la felicidad” y generadas principalmente tras la actividad física) favorecen el autocontrol y les permite elaborar la respuesta.

Pueden pasar de un “no lo voy a hacer” a “después me pongo”, cuando sus emociones son capitaneadas desde la calma.

Fisiológica. Somos lo que…Cuidamos

Descansar mejor, comer de manera regulada…Son consecuencias de un mayor gasto cardiaco y energético, la liberación de las hormonas que nos permiten sentirnos mejor, pero también aumentar nuestra capacidad pulmonar o tono muscular.

Los efectos a nivel fisiológico del deporte son infinitos, razón principal por la cual debemos practicarlo.

Nos volvemos eficientes, extraemos y liberamos energía de una manera saludable; mejoramos la fuerza, flexibilidad, coordinación neuromuscular, agilidad…A ello hay que sumarle que se reduce la cantidad y proporción de la grasa muscular (siempre acompañado por una dieta equilibrada).

Académica. Somos lo que…Rendimos

El deporte propicia el aumento del control sobre nosotros mismos y las funciones corporales, pero también aleja las ansiedades y problemas, necesidad primordial en un adolescente que hipérbola y maximiza cada pequeño evento del día.

En caso de que esto no fuera suficiente, aumenta la seguridad y autoestima en cada individuo, de manera que nos sentimos más preparados para dar una respuesta y afrontar los retos. Ello se puede extrapolar a la exigencia académica. Sabemos que los chicos que practican deporte (no en todas las ocasiones, siempre hay excepciones) mantienen una disciplina que pueden ver reflejada en su capacidad de trabajo y estudio diario.

Recordemos también que el hecho de descansar mejor, sentirse perteneciente a un equipo y desarrollarse como pieza clave, facilita que su empeño sea proporcional a otros retos o demandas académicas. Me siento capaz, así que lo intento.

Social. Somos lo que…Compartimos

Cooperar, saber competir. Entender la frustración de una derrota, una pérdida del pódium en unos segundos…Hablamos de valores, de entenderse y escucharse para saber comprender y cuidar a los demás.

La sensación de equipo. Luchar, caerse y levantarse, dejar el protagonismo a otro, cambiar de posición en favor del bien común. Saber ser individual y colectivamente. Capacidad de sacrificio, de entrega, entusiasmo y superación.

Detrás de cada entrenamiento hay múltiples factores que favorecen las relaciones sociales gracias a los valores que se adquieren desde el deporte.

Alegrarse cuando a un compañero le ocurre algo bueno. Colaborar; aceptar y pedir ayuda. Realizar halagos, recibir críticas. La lista de habilidades sociales y ocasión para desenvolverse en un contexto sano aumenta exponencialmente la oportunidad de crear un círculo social sano, afín y positivo.

Desde hace tiempo, el desarrollo socioemocional resulta el mejor predictor de éxito, por encima incluso de las competencias académicas. Fomentemos garantizarles sentirse bien consigo mismos y en un grupo.

Conductual. Somos lo que… Hacemos

Que un adolescente de 15 o 16 años deje el móvil y “diga que no” a ciertos hábitos es un triunfo y un seguro de vida. Si desde pequeños entienden, asumen e interiorizan un estilo de vida saludable, rechazarán (antes o después) la toxicidad de los nocivos.

Que los Viernes se vaya a echar un partido de baloncesto a las canchas es un síntoma de salud.

El deporte es una de las vías principales por la cual los adolescentes se alejan de hábitos nocivos y no se inician en conductas de riesgo (consumo de sustancias, prácticas sexuales sin protección, etc.).

Cuando no practican deporte, el riesgo de caer en los mismos resulta mayor, por lo que sí, esta alternativa de ocio es nuestra mejor baza, vacuna y antítesis frente a la toma de decisiones inadecuada.

A cada entrenamiento, a cada partido. Demos ejemplo y promovamos un estilo de vida saludable. Hagamos deporte.

Ana Aso Jiménez

Psicóloga colegiada, experiencia clínica en intervención en población infanto-juvenil.

Contacto: anaasojimenez@gmail.com

 

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